LILIANA CASTILLO
Me alejé de la pared, tambaleándome por el peso de mi vientre. Cuando me planté frente a Javier, vio el cuchillo encajado y la sangre aún cayendo.
—No podrás quitarle jamás la mancha al vestido —dijo mientras ponía la mano sobre el mango del cuchillo y analizaba como sacarlo.
—No importa, lo voy a tirar —contesté encogiéndome de hombros.
—Es una tristeza, te veías muy linda con él —agregó sacando el cuchillo de la barriga falsa y retrocediendo para que la pintura roja no lo m