JULIA RODRÍGUEZ
Fingir que mi hijo había nacido de siete meses y no de nueve fue difícil, mi suegro se la creyó, más por todo el circo que Santiago obligó que hicieran los doctores, como las incubadoras y los falsos suplementos, pero mi suegra no era tonta, había tenido hijos, sabía que mi bebé no era uno de siete meses, aún así no dijo nada y con el paso de los días su comportamiento volvió a ser el de siempre.
—¿Por qué no quieres que se llame Santiago? —preguntó Santiago molesto mientras me