JULIA RODRÍGUEZ
Los nueve meses se habían cumplido, mi bebé ya estaba listo y yo esperando. ¿Cómo era posible que durante ese tiempo no fuera posible que me olvidara de Matthew? No pronunciaba su nombre, me esforzaba por no pensar en él, cada vez que mis ojos se humedecían al ver hacia el pasado, me apretaba el corazón con fuerza y ponía la mente en blanco, dejando que sus recuerdos se disolvieran poco a poco, pero eso no era suficiente.
Entonces me di cuenta, los trazos sobre mi cuaderno había