Reyna Lycan LA DIOSA EN LA TIERRA
Aynara frente al espejo de su pequeño apartamento, con las manos temblorosas sosteniendo aún la prueba de embarazo que había cambiado su mundo para siempre. La vida crecía dentro de ella, un secreto maravilloso que llevaba apenas unas horas, y ya ardía por compartirlo. El nombramiento oficial de su nuevo Alfa. Y ese Alfa era Damián, el hombre que la había amado, el padre del hijo que crecía en su vientre, el dueño de su corazón desde aquel primer encuentro que ella siempre recordaría como el instante en que el universo hizo clic."Hoy, este nuevo camino no lo empiezo solo", anunció, y una oleada de susurros recorrió la multitud."Selene", dijo él, mirando a la loba con una devoción que Aynara había visto en sus ojos tantas madrugadas, tantos amaneceres compartidos. "Mi Luna". Pálida como la luna que acababan de nombrar, se aferró a la pared más cercana para no derrumbarse.
Amante. Esa era la palabra. Simple amante humana de un Alfa que ahora tenía una Luna de pura sangre. Todo lo que habían construido, las promesas susurradas al oído, los proyectos de futuro, las conversaciones infinitas en las que él juraba que ella era todo lo que necesitaba... ¿todo había sido mentira? ¿O acaso ella había interpretado mal las señales, había visto amor donde solo había conveniencia?