Cenicienta y sus tres caballeros
Ella Monroe nunca perteneció a ningún lugar.
Hasta que entró en una casa construida para reyes.
Rescatar a un anciano no debería haber cambiado nada. En cambio, la llevó a la finca Blackwood, un lugar donde la riqueza dicta el silencio y el deseo es un arma.
No espera que tres hombres empiecen a mirarla así, no como caridad, ni como obligación, sino como tentación.
Adrian le ofrece protección que se siente como posesión.
Lucian le ofrece un deseo que quema y deja marcas.
Julian le ofrece placer envuelto en paciencia y libertad de elección.
Lo que comienza como momentos robados se convierte en noches secretas.
Lo que comienza como consuelo se convierte en ansia.
Ella sabe que no debe cruzar esas líneas.
Sabe que amar a uno de los hermanos sería peligroso.
Así que hace lo impensable.
Se entrega a los tres, en diferentes momentos, bajo diferentes promesas, sin darse cuenta de que cada encuentro estrecha el lazo que los une.
En una casa construida sobre el poder y el silencio, el deseo se convierte en el secreto más peligroso de todos.