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Mi secreto amor por mi tío

Mi secreto amor por mi tío

En el día de mi 22 cumpleaños, mi tío descubrió mi diario. Al saber que yo estaba enamorada de él en secreto, me envió de inmediato al extranjero. Luego, sin pensarlo dos veces, gastó millones en organizar la boda para casarse con su amor de toda la vida.
Cuento corto · Romance
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Hotel(Burdel)Califórnia-Placer garantizado o le devolvemos s

Hotel(Burdel)Califórnia-Placer garantizado o le devolvemos s

ELLA TRABAJA EN UN BORDEL, PERO NO ES PROSTITUTA. ES UN DIRECTOR EJECUTIVO MULTIMILLONARIO ARROGANTE QUE SE CREE EL DUEÑO DEL MUNDO. ELLA VIVE EN UN HOTEL QUE ES SU VIDA FAMILIAR. NECESITA SACARLOS DE LA PROPIEDAD. ELLA LE DIO UNA OPORTUNIDAD. ÉL MINTIÓ. SE VENDIÓ A NOMBRE DE LA FAMILIA. LO COMPRÓ EN NOMBRE DE LA VENGANZA. LA VIDA DE MERLIAH SMITH Y CHAIN ​​ARCHAMBAULT CHALAMET CRUZA EN UNA SIMPLE LECTURA DE MANOS, EN UN PARQUE DE DIVERSIONES. POCO SABÍA QUE EL ESTAFADOR Y LA CHICA TRAMPA HABÍA LLEGADO A SU DESTINO. LA CADENA NO SABÍA NADA DEL HOTEL CALIFORNIA. HASTA QUE ENTIENDAS QUE: CUALQUIERA PUEDE ENTRAR Y ELEGIR UNA HABITACIÓN... PERO NO TODOS PUEDEN SUBIR AL ÚLTIMO PISO, DESPUÉS DE LAS DOCE DAÑAS DEL RELOJ. ¿TIENES LA CONTRASEÑA? SI ES SÍ, TOMA EL ASCENSOR Y PÁSALO BIEN. OFRECEMOS PLACER GARANTIZADO O LE DEVOLVEMOS SU DINERO. SI NO, TRATA DE AVERIGUAR PARA QUE NO TE QUEDES FUERA DE ESTA ORGÍA. PUEDES REGISTRARTE CUANDO QUIERAS. PERO NUNCA QUERRÁS SALIR. Libro no recomendado para menores de dieciocho años, ya que contiene descripción de sexo, violencia, mención de drogas lícitas e ilícitas. PORTADA CREADA POR: LARISSA MATOS
Romance
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Diez Dólares, Dos Vidas

Diez Dólares, Dos Vidas

Últimamente, en la Manada Luna de Sangre no se habla de otra cosa: el Alfa, Gael Ibarra, decretó que en la Casa del Alfa nadie puede gastar más de diez dólares al día. Sí, diez miserables dólares. Y lo peor: esa regla absurda no vino de ninguna tradición ni consejo de ancianos, sino de su flamante “planificadora financiera”, Lía Rosales. Yo, la Luna, por gastar apenas un dólar de más en medicina, fui arrastrada al patio y condenada a veinte latigazos. Con apenas dos golpes, ya sentía la piel desgarrada y la falda pegada a la sangre. Mi asistente corrió hacia mí, desesperada, llorando: —¡Basta, por favor! ¡La Luna está delicada, no puede soportar un castigo así! Pero Lía levantó el brazo con más saña: —¡Veinte por un dólar de más! Eso fue lo que me prometió el Alfa. ¿Quién se atreve a desobedecer? Me abracé el vientre, jadeando, y con la voz hecha un susurro logré decir: —Llamen… al Alfa… Gael llegó rodeado de su séquito. Cuando sus ojos vieron mi espalda hecha un mapa de sangre, brilló en ellos algo que parecía compasión. —Lía, basta ya —ordenó. Ella lo miró con lágrimas contenidas: —Cuando me trajiste, dijiste que todos iban a obedecerme. Ni siquiera he usado la fuerza. ¿Ahora te vas a echar atrás? Dio media vuelta, ofendida. Gael le sostuvo el brazo y murmuró con cansancio: —Está bien… yo no me meto. No te desgastes. Que sigan los guardias. El cuero siguió azotando mi carne hasta abrirla en carne viva. Un calor tibio se desbordó entre mis piernas y, sin entender por qué, solté una risa quebrada que me llenó los ojos de lágrimas. Al día siguiente, cuando por fin Gael se acordó de mí y mandó llamar a la sanadora, encontró a mi asistente destrozada, abrazada a mi cadáver. —Luna… ¿cómo pudiste irte así? —sollozaba—. Dos vidas… dos vidas…
Cuento corto · Hombres Lobo
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De su chica a la princesa de la mafia

De su chica a la princesa de la mafia

En el Upper East Side de Nueva York vivían dos herederos: uno, un fanático de la velocidad que se adueñaba de las pistas de carreras; el otro, un genio de las finanzas que movía capitales a su antojo. Venían de familias igual de poderosas y, aunque sus personalidades eran opuestas, crecieron juntos y cada uno veía en el otro a su único amigo incondicional. Se habían peleado por mujeres, habían discutido a gritos por apuestas en las carreras... y aun así, a los quince años coincidieron por primera y única vez en algo: llevar colgado un pin de cobre sencillo, con una "M" grabada de forma apenas visible en la parte trasera. Era una pieza que Mía había hecho casi sin pensar, en una clase de manualidades, sin que nadie en el salón supiera quién era en realidad. Ellos, en cambio, llevaron ese pin durante diez años. Ni en un podio de Fórmula 1, ni cerrando una inversión millonaria en la Bolsa... jamás se lo quitaron. Hasta que apareció Elena. La hija consentida de un nuevo magnate, que les cosió a mano un parche de tela con hilo dorado. Simple, como esos que en un tianguis o feria venden tres por un dólar. Pero, sin decir una palabra, ambos se quitaron el pin de cobre y se pusieron el parche nuevo. Mía no comentó nada. Solo guardó en silencio una vieja fotografía de ellos que había recortado de un periódico. Esa noche, llamó a su padre en Sicilia. Su voz sonó tranquila, firme: —Papá... acepto la alianza matrimonial.
Cuento corto · Mafia
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Historias de media noche

Historias de media noche

Perséfone
Este libro constará de mini historias, cada capítulo será una historia diferente y personajes diferentes, el género de cada una puede variar, aunque mayormente serán de suspenso.
Otros
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El Dr. El Ceo y Yo

El Dr. El Ceo y Yo

"En un mundo de alianzas de sangre y contratos de seda, la verdad es el arma más peligrosa." Bella Brown tenía una vida perfecta, o eso creía el mundo. Pero tras la fachada de la hija del influyente diputado Lucas Brown, se escondía una joven dispuesta a todo por amor filial. Cuando su padre cae en una red de corrupción y su salud colapsa, Bella acepta el trato más amargo de su vida: casarse con Dylan Gallardo, un CEO tan implacable como atractivo, cuya única ley es el beneficio propio. Sin embargo, la noche de su boda, Bella descubre una verdad devastadora:fue una venta. Su propio padre la entregó como moneda de cambio. Desesperada, huye hacia en la carretera, donde un brutal accidente le regala la única salida posible: la muerte antes el mundo. Años después, en una remota base militar, nace la Dra. Brown, Bella ha reconstruido su vida, intentando olvidar las cicatrices de su pasado. Pero el destino tiene otros planes. En la base se encuentra con Ariel, que dejó plantado y que aún busca respuestas en el fondo de sus ojos. Y sobre todo, se enfrenta al Capitán un hombre que es tanto un guerrero de élite como un médico brillante; el único que conoce el secreto de la noche en que ella intentó borrarse del mapa y que ahora está decidido a protegerla, aunque eso signifique enfrentar a su propio hermano. Mientras tanto, en la ciudad, el CEO no ha olvidado. Dylan Gallardo sigue buscando a su "esposa", convencido de que ella es la pieza que le falta para completar su imperio. Entre el deber de un médico, la protección de un militar y la obsesión de un CEO, Bella deberá decidir si seguir huyendo o usar sus cicatrices como armadura para reclamar su libertad
Romance
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Condones del séptimo aniversario

Condones del séptimo aniversario

En mi séptimo aniversario de bodas, recibí un mensaje. [Tus condones han sido entregados. Debes pagar xx dólares.] No hice el pedido. Pero la dirección y el número de teléfono eran míos. Llamé a mi marido y me contestó: — Mi buena amiga los pidió. Le daba vergüenza usar su propia información, así que usó la tuya. ¿Qué pasa? Asentí en silencio. [Como ni siquiera tiene dinero para pagarlos, no los use.]
Cuento corto · Romance
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Me dejó de importar, y él perdió el control

Me dejó de importar, y él perdió el control

—Lo siento, Cloe. ¡Realmente tengo una emergencia! Después de diez años de relación, mi pareja, el Alfa Aiden Rothschild, puso una nueva excusa diciendo que tenía que resolver asuntos de la manada y se marchó a mitad de nuestra cena a la luz de las velas. Horas más tarde, vi una publicación de Lana, el amor de juventud de Aiden, en las redes sociales. En la foto, Aiden le sostenía el pie con delicadeza. «Me torcí el tobillo mientras limpiaba el techo, y, aunque mejoró rápidamente, Aiden vino corriendo en cuanto se enteró. Siempre estás ahí cuando te necesito, sin importar qué. ¡Definitivamente, soy la mujer más afortunada!» En el pasado, sin lugar a dudas, lo habría confrontado Aiden con furia, solo para que me regañara por ser irracional. Sin embargo, esta vez terminé mi comida en silencio, completamente entumecida. Le había prometido a mi mentora que pronto partiría para una misión de sanación en un lugar apartado del Territorio del Norte. Cuando subí al coche para abandonar la manada e intenté despedirme de Aiden por última vez, recibí un video de Lana, en el que aparecían Aiden y ella jugando a Verdad o Reto, llamándose «bebé» el uno al otro. Me sequé las lágrimas y simplemente respondí: «No te preocupes. Diviértanse esta noche.» Sin embargo, Aiden entró en pánico, y tenía los ojos rojos cuando me envió un mensaje: «Cloe, ¿por qué no te enfadas después de ver eso? ¿¡Acaso ya no me amas!?» Luego, intentó confrontarme en persona, solo para darse cuenta de que no podía encontrarme por ninguna parte. Ese día, se derrumbó por completo.
Cuento corto · Hombres Lobo
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Abandonada por mi familia

Abandonada por mi familia

El día de mi boda, Nelson —mi prometido— canceló todo de repente. ¿La razón? Un simple post de Gloria en redes, anunciando que había regresado al país. Nelson dejó caer al suelo los anillos que él mismo había diseñado... y se fue sin decir una sola palabra. Me quedé ahí, vestida de blanco, sin saber qué hacer, ni qué sentir. Incluso mi hermano, que hasta ese momento me sostenía de la mano, me miró con tristeza y dijo en voz baja: —Ivana, tú siempre has sido fuerte. Sé que puedes con esto. Ahora... Gloria me necesita más que tú. Dicho esto, también se fue. Los dos... por la misma mujer. Me dejaron sola, parada frente a todos, tragándome las lágrimas y el orgullo. Esa noche, después de lidiar con todo lo que quedó de esa boda fallida, recibí una foto de Gloria. En la imagen, Nelson y mi hermano estaban sentados junto a su cama. En su cuello llevaba el collar que Nelson había hecho para mí. Y, sobre su cuerpo... el vestido que mi hermano había diseñado especialmente para mí. Todo... era mío. Y en ese instante, lo entendí: ya no tenía sentido seguir aferrándome a nada. Con los ojos llenos de lágrimas, marqué un número. —Papá, mamá… cambié de opinión. Quiero volver a casa.
Cuento corto · Romance
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Divorciarme junto con mi hermana gemela

Divorciarme junto con mi hermana gemela

Me casé al mismo tiempo que mi hermana gemela con los hermanos gemelos de una familia mafiosa. Ella se casó con Leo, el mayor, un juez federal, mientras que yo me casé con Sam, el menor, un cirujano. Cuando estaba hospitalizada para cuidar mi embarazo, unos secuestradores me raptaron para pedir rescate. Usaron mi celular para llamar a mi esposo Sam… ¡treinta y dos veces! Y él rechazó todas y cada una de las llamadas. Enfurecido, el secuestrador me golpeó el vientre con un bate de béisbol para desquitarse. Yo traté de proteger a mi bebé… pero, aun así, lo perdí. La última vez que llamaron a Sam, él contestó furioso y gritó: —¡Ana casi pierde al bebé! Solo la acompañé a un chequeo, ¿puedes dejar de intentar llamar mi atención? Al ver que no conseguiría el rescate, el secuestrador me amarró de pies y manos y me arrojó a la alberca antes de huir. Cuando estaba a punto de morir ahogada, mi hermana llegó a salvarme. Al verme así, sangrando y al borde de la muerte, llamó de inmediato a su esposo, el juez. Pero lo único que recibió fue un mensaje de voz frío y distante: —Estoy castigando al culpable de que Ana casi perdiera a su bebé. No me molestes. Cuando intentó llamar a la policía, su celular ya no tenía batería. No tuvo más remedio que llevarme en coche. Pero, en el camino, cayó una tormenta de nieve, hubo un deslizamiento de tierra y el auto se averió, por lo que quedamos atrapadas en la montaña, temblando de frío dentro del coche. Por suerte, un guardabosques nos encontró justo a tiempo, evitando que muriésemos congeladas. Cuando desperté en el hospital, mi hermana y yo nos miramos y dijimos al mismo tiempo: —¡Tenemos que divorciarnos!
Cuento corto · Mafia
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