CAPÍTULO 89.
—¡Maldito lobo afortunado! —rió Ragnar, golpeando a Kael en el hombro con camaradería—. Serás padre.
Y tú, Lina… —la miró con calidez— bienvenida a la locura de este mundo.
Lina sonrió, aunque sus labios temblaron levemente. Agradecía la alegría de Ragnar, la complicidad en sus ojos. Clara, a su lado, no decía nada. Solo la observaba con esa mirada profunda que parecía atravesarla, como si ya supiera lo que estaba por venir.
Kael se mantuvo en silencio por unos segundos. Su brazo rodeaba la ci