Narrado por Karina
El teléfono vibró sobre la mesa de la sala.
No estaba esperando nada, pero aun así, algo dentro de mí supo que era él antes de mirar la pantalla.
No sé si fue un presentimiento o esa especie de sexto sentido que uno desarrolla cuando alguien se ha vuelto tan parte de tu vida que hasta el silencio tiene su voz.
La luz del celular me obligó a parpadear. Y ahí estaba el nombre de Teo.
No lo abrí de inmediato.
Me quedé mirándolo como si fuera un objeto peligroso, como si tocarlo