Narrado por Teo
La noche se desplomaba contra los ventanales como una criatura viva.
Oscura, indiferente, silenciosa.
Me había quitado el traje hace horas, pero todavía me pesaba en el cuerpo. Como si el maldito traje se hubiera adherido a mi piel, recordándome cada palabra no dicha, cada mirada esquiva, cada sonrisa que Karina le regaló a otro.
A Dante.
Me serví un whisky. No por costumbre, sino por necesidad.
El hielo tintineó contra el cristal y sonó como una risa burlona. Como si la noche s