Narrado por Teo
Sus palabras quedaron grabadas en mi mente como un tatuaje a fuego lento. No las dijo, pero me las escribió con los ojos, con las manos, con la piel que temblaba bajo la mía. Karina no era solo deseo, no era solo amor: era esa certeza terca y muda que me sacudía hasta los huesos y me obligaba a escuchar incluso lo que no podía pronunciar.
Sus condiciones me habían puesto a prueba. No verme con otras mujeres. Ni siquiera con Sofía. No usar el enojo como excusa para herirla. Que l