Narrado por Karina
El día avanzaba con una lentitud extraña, como si el tiempo también sintiera el peso de lo que estaba por venir. Me senté en el sofá con el teléfono en las manos, las palabras de Dante flotando en la pantalla, esperando una respuesta que no sabía cómo darle del todo.
Teo estaba en la habitación, ocupado con asuntos que no me interesaban pero que me hacían sentir normal, parte de un mundo que parecía tan distante y a la vez tan cerca.
No podía evitar pensar en todo lo que habí