—¿Eso qué tiene que ver? ¿No me estará culpando del secuestro?
Camila arqueó una ceja, su frialdad cortó las dudas del comisario.
—Es un interrogatorio de rutina, como ya le dije, todos son sospechosos.
—Busque en otra parte, mi relación con Robert quedó en el pasado, ahora solo somos buenos amigos.
Una llamada telefónica dio fin al interrogatorio y el comisario se levantó de su asiento.
—Sí, voy de inmediato. —Colgó la llamada y miró a Camila. —Puede irse, señorita Fuentes.
Ella inclinó su c