Siete meses después.
Solo se escuchaba el sutil ruido del bolígrafo al tocar el papel.
Diana firmaba contratos en la oficina del grupo López.
Había tomado el cargo de CEO, llevando las riendas de la empresa de su marido.
Repasaba las cifras financieras con una madurez que ella misma desconocía poseer hasta hacía unos meses.
En su mirada había una tristeza infinita, la causa: Su marido había pagado un precio muy alto, ahora enfrenta las secuelas.
Diana dejó la pluma a un lado y suspiró profund