CAPÍTULO 49. ¡Vístete!
Sammy apretó los labios mientras todavía sentía la respiración de Ángel muy cerca de su boca, y pronunció una sola palabra, suave y firme.
—Suéltame.
Ángel se apartó de ella y le dio la espalda con un gesto de frustración.
—Estás equivocándote en algo… yo no era para ti. Ni tampoco para él —dijo sin alzar la voz—. Yo soy una persona, Ángel, no una cosa. Y si hasta ahora Darío y tú se repartieron las mujeres, eso no va a pasar conmigo.
Él se giró y Sammy pudo ver la impotencia en su rostro.
—Me