CAPÍTULO 97. Luna de miel... ¿accidentada?
La discusión tardó horas, las justas para que cuando Darío llegara al altar con Alonso Fisterra como su padrino, ya estuviera todo organizado y Jacob Lieberman les sacara la lengua a todos los que habían perdido.
—¿Tú vas a oficiar mi boda, Lieberman? —preguntó Darío.
—¡Pues claro! ¡Me perdí una de las mejores peleas de la historia por buscarte un pedrusco para que le pusieras en el dedo a tu mujer…! —rezongó Jake.
—¿O sea que les hiciste chantaje emocional a todos los demás?
—¡Eso! —dijo Jake