CAPÍTULO 99. Una apuesta
Siete meses después.
Sammy caminaba alrededor de aquella jaula como si estuviera lista para la madre de todas las peleas.
—¡Diablo, sube aquí ahora mismo! —gritó con frustración y Darío se puso pálido.
—¿Y yo por qué? —rezongó.
—¡Porque tú me hiciste esto! —exclamó Sammy señalando su pancita de nueve meses, mientras sus nudillos se ponían lívidos contra la malla de la jaula—. ¡Aaaaaahhhhh!
Darío se apresuró a subir y la alcanzó, haciendo un puchero. Tomó sus manos y empezó a respirar frente a e