Los hombres de Asher irrumpieron en el hotel como sombras invisibles. En cuestión de segundos, Federico fue arrastrado hacia la salida sin que ninguna cámara registrara el secuestro. Lo arrojaron con violencia en la parte trasera de una camioneta negra, cerrando las puertas de golpe.
El trayecto fue interminable. Tres horas de silencio sofocante, interrumpido solo por el rugido del motor
Al llegar, lo arrastraron al interior de una cabaña aislada en medio del bosque Apenas lo dejaron caer sobre