Bryan retrocedió unos pasos, lanzando miradas de odio tanto al desconocido como a Becca.
—Esto no termina aquí —escupió, antes de perderse entre la multitud que, curiosa, comenzaba a reunirse.
El hombre permaneció de pie, imponente, observando con atención que Bryan se alejara lo suficiente. Solo entonces giró hacia Becca. Su mirada se suavizó de pronto, como si en un instante hubiera dejado de ser el verdugo para convertirse en protector.
—¿Están bien? —su voz era grave, profunda, con un dejo