Los días pasaron como una brisa engañosa. Asher había regresado a su puesto como presidente. Becca seguía siendo su fiel secretaria, eficiente y siempre un paso adelante en sus tareas.
La tormenta parecía haberse calmado… o eso creyeron ellos.
En otro extremo de la ciudad, como ya era habitual, Camelia y Aurora se encontraban en su mansión, para ultimar detalles.
—Aquí esta todo—dijo Camelia, entregándole la carpeta con los documentos.—. Ecografía, prueba de sangre, y una constancia médica. Todo