Becca entro a la oficina, y de inmediato Asher se percató de que algo no estaba bien.
—¿Qué pasó? —preguntó, acercándose con rapidez.
—Afuera… —tragó saliva— está tu madre… con Aurora. Y ella…
—Seguro vinieron a molestar —replicó con fastidio—. Déjalas.
—No, Asher. Esta vez… tienes que verlo con tus propios ojos.
El tono de Becca fue suficiente para que él saliera sin pensarlo.
Allí estaban. Aurora, vestida de rosa pálido. A su lado, Camelia sonreía con esa satisfacción venenosa que Asher conoc