CAPÍTULO 21

Max rió un poco por eso, pero nada que le diera verdadera gracia.

Luego palmeó su brazo y se fue, mirando la puerta entreabierta del apartamento, pensando en la noche que la joven Liliana quizás le daría a un hombre que no se veía con ánimos de discutir.

Adam entró a su piso y cerró la puerta detrás suyo. Se fue quitando el resto de sus prendas, zapatos, medias, la corbata, y sosteniéndolas en su mano junto con la chaqueta que recogía de la silla, se dirigió a su habitación. Se detuvo en seco
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