CAPÍTULO 43

—No hay que estar casado con alguien como Jaya Maniyor para conocer la perfección, abogado. Saber estar con ella es suficiente.

Adam siguió sonriendo, pero el gesto pareció perder fuerza.

Y de no ser por la tensión que llevaba encima, Jaya habría dejado escapar sonoramente el aire por su boca.

Y lo haría con hartazgo, ella necesitaría varias exhalaciones para no desfallecer. Llevaban rato cenando, y se estaba empezando a molestar de verdad con esa (para ella) desproporcionada situación. Ya se
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