El sujeto que le habló lo miró sin expresión alguna, y sin decir nada durante un par de segundos.
Se acercó a la ventana que va detrás del copiloto y tocó.
Adam vio cómo alguien, bien fuese Jaya o Karim, tuvo que haber bajado el vidrio de la ventana porque pudo notar que el sujeto que tocó estaba compartiendo una corta conversa en un tono bajo, palabras que él no pudo entender.
El hombre se apartó y la puerta se abrió, saliendo un tambaleoso Karim del vehículo.
—¿Qué es lo que pasa, abogado? —