Camila
No dormí con Julián esa noche, tampoco la siguiente. Nos mantuvimos en habitaciones separadas y cada vez que nos cruzábamos dentro de la casa, el ambiente entre nosotros era tenso.
Julián salía cada mañana hacia Libertaria y yo me quedaba en casa, trabajando en mi computadora portátil, la cual ocultaba bajo la cama.
Había pasado tres días desde nuestro encuentro y Eduardo todavía no se ponía en contacto conmigo, lo cual empezaba a desesperarme. Me preguntaba si debía volver a visitarlo o