Camila
Si Julián se dio cuenta de que mentía, no lo demostró. El camino de vuelta hacia la casa lo hicimos casi en completo silencio, cada uno concentrado en sus propios pensamientos. Yo me devanaba los sesos sobré qué me diría Eduardo. Nuestra próxima entrevista me llenaba de curiosidad y de miedo. De soslayo miré a Julián y elevé una plegaria. Recé para qué él no fuera parte de esa conspiración, aunque sabía que eso era casi imposible.
Entramos a la casa, la cual se encontraba completamente a