En un hilo.
Valery acarició su cabello intentando que las lágrimas no empañaran su mirada y su corazón se afligió. Lo vio tan débil, tan frágil sobre ese camastro viejo que pensó que se iba a romper y su angustia creció aún más, pero intentó ser fuerte. Tenía que serlo por él y por su bebé.
Si antes estaba débil, con todos los cortes que recibió, más la enorme pérdida de sangre que tuvo, ahora estaba peor y las expectativas eran pocas. Tenía vidrios incrustados en los brazos, y rostro. Aunque los cortes no