—¡Señor, Tina aceptó reunirse con usted! —Thiago irrumpió en la oficina tan apresurado que olvidó incluso tocar la puerta.
Fernando levantó la mirada, genuinamente sorprendido.
—¿De verdad aceptó?
Thiago asintió con entusiasmo.
—Acabo de recibir la confirmación por parte de su asistente. Dice que está dispuesta a encontrarse con usted hoy a las tres de la tarde, en la habitación 1007 del Hotel Lila Azul.
Misteriosa como era, Thiago pensó que concretar una cita con ella sería casi imposible. Tan