Hizo una seña para que uno de sus hombres se acercara y le susurró algo al oído. El subordinado asintió antes de retirarse con rapidez.
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Después de casi dos días de investigación, Enzo por fin dio con algunas pistas que podían ayudar. Entró a la oficina de Daisy y, con expresión seria, colocó un expediente sobre su escritorio.
—Jefa, encontré la información sobre esa serie de números.
Daisy dejó a un lado su pluma, abrió la carpeta y, al ver «Brigada M» en el reporte, sus ojos mostraron un br