Abrió una página web, tecleó la dirección y «hackeó» el sitio en unos pocos minutos, a pesar de las múltiples capas de cifrado.
El contenido, aunque confidencial, no le resultó de gran ayuda: buscaba pistas sobre el líder de la Brigada y no encontró ni un solo indicio. Daisy no se dio por vencida.
Esa noche, al volver a la casa de los De Jesús, revisó la página con lupa de arriba abajo… sin avances. «¿Quién demonios se oculta tras toda esta cortina?» se preguntó con frustración.
Intentó otro enf