Necesitaba improvisar un pequeño procedimiento de emergencia.
No contaba con analgésicos ni anestésicos, pues solo tenía hierbas destinadas a la cicatrización de Blanca.
Cuando le había sacado la bala, Fernando había soportado el dolor en silencio, y esta vez no sería diferente.
Había que reconocer que la resistencia de Fernando era admirable: no soltó ni un solo quejido. De no haber sido por el sudor frío que caía de su frente, Daisy habría pensado que no sentía dolor alguno. Reconectó con cuid