Y al parecer, muy bien.
Desde niño, Fernando y él habían sido entrenados en diferentes disciplinas de combate; rara vez alguien les hacía frente con tanta facilidad. Sin embargo, él acababa de intercambiar más de veinte golpes con Daisy y no pudo sacarle ventaja. «Eso significa que su habilidad sobrepasa la mía», pensó, agudizando la mirada.
—¿Quién eres en realidad?
Daisy le lanzó una mirada fugaz y contestó con desdén:
—Soy la exesposa de Fernando, presidenta del Grupo De Jesús, ahijada de don