(Narración en tercera persona)
—Olivia —dice su nombre, y es una caricia falsa, un gancho envuelto en seda. —Qué rápido cambian las cosas. ¿No crees? Hace poco eras tú la que estaba… indispuesta. Y ahora es mi tío. —Da un paso hacia ella, sonriendo con una condescendencia que le hiela la sangre. —Parece que el destino nos sigue dando oportunidades para… reconectar.
El vestíbulo del hospital, con su luz fría y su olor a desinfectante, de repente se convirtió de repente en un campo de batalla ínt