a paz, cuando llegó, tuvo la textura del vidrio templado: transparente pero bajo tensión constante. Tres meses después de la exposición de Luka Jarnovic, la Fundación Aurora había recuperado su ritmo. La notoriedad del incidente de Venecia, manejada con maestría por Olivia, se había convertido en un extraño activo: ahora eran sinónimo no solo de curación, sino de resiliencia cibernética. Recibían solicitudes de otras instituciones benéficas para consultoría en seguridad, que Samuel rechazaba si