La reunión en el estudio de música de la Fundación Aurora tuvo la solemnidad de un consejo de guerra. Bajo la luz tenue que iluminaba la partitura abierta de una sonata para violín de Beethoven, Lion y Olivia escucharon, con rostros cada vez más pálidos, el relato de Clara. La llave de plata centelleaba sobre el atril de piano, un objeto anacrónico y ominoso.
—Una sociedad secreta—murmuró Lion, pasándose una mano por el rostro—. O un coleccionista de misterios históricos. Esto… esto se remonta