El festival de música comunitaria fue un éxito arrollador. Durante tres días, los jardines y el salón principal de la Fundación Aurora resonaron con una cacofonía gloriosa de sonidos: desde el clásico meticuloso de un cuarteto de cuerda hasta el jazz improvisado, desde las canciones folclóricas de los abuelos del barrio hasta los experimentos electrónicos de los residentes más jóvenes. La prensa, atraída por el evento, no pudo sino retratar la vitalidad del lugar y la palpable dedicación de Oli