La paz que siguió a la demolición del "Edificio Aurora" fue frágil pero dulce. Durante semanas, la mansión Winchester se sumió en una rutina que, por primera vez, se sentía auténtica. Los planes para el parque progresaban, con Olivia sumergida en catálogos de plantas y diseños de áreas de juego, su violín encontrando de nuevo una voz alegre y despreocupada. Lion, aunque aún lidiando con las secuelas financieras, había aprendido a delegar, a confiar en su equipo y, lo más importante, a soltar la