La niebla londinense se enroscaba como dedos pálidos alrededor de los faroles del muelle, creando un mundo de sombras líquidas y sonidos amortiguados. El lugar, era un almacén abandonado en los muelles de Wapping, olía a sal, óxido y abandono. Era el tipo de lugar donde las transacciones sucias podían hundirse en el Támesis sin dejar rastro. Ethan Reed, enfundado en una gabardina oscura con el cuello levantado, sintió el frío húmedo calarle hasta los huesos, pero era una sensación lejana, secun