Los días siguientes a la intensa reconciliación con Lion habían traído una calma extraña a la mansión Winchester. Una tregua cargada de electricidad, donde cada mirada, cada roce casual, era un recordatorio del lazo reforzado entre ellos. Olivia se sentía más centrada, más segura, con la ferocidad de Lion a su lado no como un escudo, sino como una extensión de su propia voluntad. La venganza ya no era una sombra que la consumía en solitario, sino una estrategia compartida, un fuego controlado q