Mundo ficciónIniciar sesión🔥🔞 Se acostó con un hombre maduro creyendo que era un gigoló del club... ¡y resultó ser un poderoso CEO amigo de su papá! 💥💋 ~~~~~~~~~~~~~~ Sinopsis: Adeline Fontaine fue abandonada a los tres años y creció en un orfanato parisino, aprendiendo a sobrevivir sola. A sus dieciocho, haría lo que fuera por salvar el refugio de animales de su mejor amiga, el único lugar que siente como un hogar, incluso entrar a “Le Club Doré”. Pero todo se sale de control: una bebida adulterada, un cliente peligroso y una huida desesperada, la llevan a aferrarse a un desconocido que confunde con un empleado del club. —Señor gigoló… sáqueme de aquí. Llévame a cualquier lugar… y acuéstese conmigo esta noche. Le pagaré. A la mañana siguiente descubre su error: él no era un gigoló, sino Edmond Montfort, un magnate además padre divorciado. Semanas después, un embarazo inesperado y la irrupción de una misteriosa pareja que dicen ser sus padres sumergen su vida en el caos… y es entonces cuando Edmond le propone un matrimonio por contrato de un año, justo cuando un secreto revela que sus destinos estaban unidos desde antes… y que ella era un fruto prohibido para él. ¿Podrán resistirse… aún cuando ella se convierte en su “dulce tentación”…?
Leer másCapítulo 190: Yo te apoyaré siempre. Adeline permanecía abrazada a Edmond, con la cabeza apoyada sobre su pecho y las lágrimas secándose poco a poco sobre sus mejillas. El sonido tranquilo y constante de los latidos del hombre bajo su oído la calmaba profundamente. Todavía seguía emocionada por aquellas palabras. Jamás imaginó escuchar al hombre que amaba hablar con tanta sinceridad y profundidad sobre ella y su futuro juntos. La joven levantó lentamente la cabeza y lo observó con ojos brillantes, todavía algo húmedos. —¿De verdad me amas tanto? —preguntó con una pequeña sonrisa avergonzada, mordiéndose el labio inferior. Edmond clavó su mirada en ella, y una leve curva apareció en sus labios, suave pero llena de ternura. —Más de lo que me gustaría admitir —respondió él, con esa voz grave que siempre le aceleraba el corazón. Las mejillas de Adeline se pusieron rojas al instante y bajó la mirada, tímida. —Edmond… —Y sigues poniendo esa cara —murmuró él, divertido, mientras
Capítulo 189: Un matrimonio muerto. Adeline continuaba sentada sobre el colchón, con los ojos todavía húmedos por la historia de Cédric. El corazón le dolía al imaginar a aquel hombre que jamás pudo reconciliarse con sus padres y a Edmond cargando durante años con una culpa que nunca le perteneció. El CEO terminó el whisky que quedaba en su vaso y, tras dejarlo sobre la pequeña mesa, se aflojó un poco más los botones superiores de la camisa. Su expresión lucía tranquila, pero el cansancio empezaba a marcarse en las líneas de su rostro. Finalmente se dejó caer sobre el colchón y soltó una exhalación larga y profunda. —Estoy exhausto… —murmuró con voz baja y ronca. Adeline se acomodó de inmediato a su lado y acarició suavemente su brazo, deslizando los dedos con ternura sobre la tela de la camisa. —¿Te sientes bien? —preguntó con suavidad. Él dirigió su mirada hacia ella. —Sí. La joven sonrió dulcemente y apoyó la cabeza contra su hombro. —Hoy hablaste de muchas cosas. —D
Capítulo 188: La tragedia familiar. ✧✧✧ Esa misma madrugada. ✧✧✧ La residencia Montfort había recuperado por fin la tranquilidad. Adeline permanecía sentada sobre la cama, descalza, con el vestido perlado todavía puesto. Se había quitado los pendientes y el collar, que descansaban ahora sobre la mesa auxiliar. Los ojos miel de la joven seguían cada movimiento de Edmond con una dulzura llena de inquietud mientras él terminaba de entrar y cerraba la puerta tras de sí. El CEO se quitó el reloj y lo dejó sobre la cómoda con su calma habitual. Desabotonó los gemelos uno a uno, se aflojó la corbata negra hasta que esta se deslizó entre sus dedos y, finalmente, se deshizo del saco y chaleco interior, que terminaron doblados sobre una silla. Adeline no apartaba la mirada. Cuanto más recordaba las palabras que había escuchado en la fiesta, más le pesaba el silencio. Edmond desabotonó los puños de la camisa blanca y, al levantar ligeramente la vista, se detuvo al notar la intensidad
Capítulo 187: Solo quiero tu felicidad. —Cada día te amo más, Edmond Montfort… —Adeline confesó con dulzura. La mirada del CEO se posó en ella, y una pequeña curva apareció en sus labios. —¿Otra vez dices eso? —murmuró con suavidad. Adeline asintió con una sonrisa dulce. —Sí. No puedo evitarlo. Es más fuerte que yo… Edmond la observó unos segundos. Aquellos ojos miel llenos de cariño seguían desarmándolo de una manera que ni él mismo comprendía. —¿Qué voy a hacer contigo? —preguntó en voz baja. —Amarme un poquito más cada día~ —respondió ella con una risita avergonzada y juguetona, mirándolo con picardía. Edmond la miró con seriedad, aunque sus ojos azules se suavizaron apenas. —Ambiciosa. —Aprendí del mejor egoísta de Francia —contestó Adeline, sonriendo con travesura. —¿Ah, sí? —Sí. Mi serio y maravilloso egoísta. La mirada azul de Edmond permaneció fija en ella. Sus dedos buscaron inmediatamente la mano de Adeline y la entrelazaron con la suya. —Mujer extraña… —
Último capítulo