Capítulo 04: Seda, humedad y pecado. —Ya comprobará usted misma el tamaño, señorita… —susurró él a su oído, con un tono que le erizó la piel. Mientras ella sentía la calidez de su mano subiendo por su pantorrilla— y le aseguro que jamás olvidará el placer que le daré esta noche.—Es… —las palabras de Adeline quedaron en el aire cuando él la silenció de un beso.Ella se sorprendió por un instante, abriendo sus ojos de par en par… el beso se volvió profundo casi de inmediato. Sin siquiera esfuerzo, él dominó el ritmo… y ella cerró los ojos, dejándose llevar por la cálida, suave y deliciosa sensación.Sus lenguas se entrelazaron, sus respiraciones rozando sus rostros. Su mano se deslizó hábilmente bajo su vestido, sacándole las pantimedias negras. El pecho de Adeline subía y bajaba con un vaivén provocativo, aún recuperándose del beso.De repente, él se detuvo, los labios de ella se entreabrieron. Él bajó la mirada hacia el muslo izquierdo de Adeline, justo en un hermoso lunar turquesa
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