444. A PUNTO DE EXPLOTAR
ALESSANDRO:
Rufo levantó los hombros. Pocas veces lo veía así de perdido y confundido. Siempre era yo el que estaba en esa situación. Me cuenta que una de las veces que sus padres lo escondieron para que no lo encontraran sus prestamistas, escuchó varias veces como su padre les respondía. Insistía en que ellos no tenían idea de lo que les pedían, que no guardaban nada de ninguna organización.
—¿Estás pensando que tus padres pertenecían a los dragones? —pregunto intrigado—. ¿Alguna vez les has