Mundo ficciónIniciar sesiónALESSANDRO:
Rufo suelta una carcajada, mientras me da dos palmadas en la espalda en lo que subimos las escaleras rumbo a nuestras habitaciones. Estoy feliz de tenerlo al fin viviendo conmigo, desde que lo salvé y conocí se lo había pedido mucho y nunca aceptó, se quedaba en ocasiones, pero tenía su propia casa.
—Aguanta hasta el fin de semana, estoy seguro de que Migue llamó por teléfono a Luci el día que estábam






