443. RESOLVIENDO EL TRABALENGUAS
ALESSANDRO:
Me doy cuenta de que ambos se tratan más íntimamente. No intervengo, quizás ella le levante el ánimo con el lío de las flores, que le recuerdan a mi abuela. Se hace un silencio en el que ella sigue mirándolo insistentemente, con expresión preocupada. Luego se acerca, y ante mi sorpresa, lo abraza, quitándomelo de mis brazos.
—Vamos Alessandro, no tienes que estar así. Ya te lo dije ayer, Ale hará de todo por encontrarlos. ¿Cenaste? —cambia inteligentemente de tema—. Ven, vamos conmi