287. LA AYUDA PROFESIONAL
MINETTI:
Ignorando por completo el semblante estricto de Rufo, que intentaba mantenerme alejado, tomé las manos temblorosas de Lilian, que me miró con los ojos llenos de lágrimas y de temor. Se quedó mirándome fijamente, como si mi imagen la ayudara a recordar.
—Vaya, en verdad son mis memorias todo eso que recuerdo —dijo sin dejar de observarme. Luego me preguntó:— ¿Entonces la fiesta, Andy con la tal Galatea, es verdad? ¿Andy tiene una prometida que no soy yo?
—Sí, sí, querida —afirmé