282. RECORDANDO COSAS

LILIAN:

Cuando llegamos al comedor, todo estaba impecable. Me di cuenta de que recordaba el lugar. Miraba a mi alrededor, evitando mirar a Alessandro, que seguía observándome fijamente. Me senté frente a la mesa de roble antiguo, a su derecha, sin dejar de lanzarle miradas furtivas.

—¿Qué es, cariño? Pregúntame, no te mentiré, te contaré toda la verdad. Estoy feliz de que al fin despertaste —me pidió con sus ojos brillosos, exudando una tremenda expresión de felicidad al decir esas palabras.
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