157. LA PREPARACIÓN PARA EL SIMPOSIO
Me levantan los gritos de Gina y Migue. Me sacan de la cama y me meten al baño bajo el chorro de agua fría. Grito y trato de salir, pero ellas no me dejan quedarse hasta que estoy completamente despierta y sobria.
—¡Ya, estoy bien, estoy bien, chicas! —logro decir al fin. —¿Qué hora es?
—Las nueve. Estás atrasada, vamos. Debemos transformarte en la señora Minetti muy bien, nadie puede darse cuenta de que no lo eres, Lili —grita Migue mientras me seca el cabello para recogerlo después—. Y no te despegues del señor Minetti, y por todos los dioses, Lili, no olvides que eres la señora Minetti, que no sabe nada de medicina. No te pongas a preguntar nada, por mucho que te interese. ¿Me escuchas, Lili?
La mirada inquisitiva de Gina se clava en mí mientras se mueve ayudandome a convertirme en la falsa señora Minetti con urgencia. Me froto las sienes y aspiro profundo tratando de aclarar mi cabeza, pero ni un balde de agua fría ni las manos mágicas de Migue lograrán hacerme entrar en modo "e