423. INVESTIGANDO LA CRIPTA
ALESSANDRO:
No pasó mucho tiempo antes de que nuestros pasos nos llevaran de vuelta al lugar donde teníamos que comenzar. La cripta rezumaba un aire pesado. Caminábamos en silencio, con las linternas titilando en nuestras manos como luciérnagas erráticas, tratando de iluminar la oscuridad que parecía devorarnos con cada paso. Dejamos a los guardias vigilando todo, para que no dejaran entrar a nadie.
—Ale —giró la cabeza hacia él—. ¿Ves ese hueco ahí al lado de la puerta? Fíjate bien, en su in