422. ABRIENDO EL CORAZÓN
ALESSANDRO:
Recuerdo esa época; parecía un animal receloso y asustado, mientras yo rebosaba alegría por tener al fin un hermano. Aunque no fuera de sangre, era uno que yo había escogido. Me esforzaba por demostrarle que era sincero con él.
—Nunca más quería volver a ser vulnerable. Quería evitar que todo el mundo se sintiera con el derecho de hacer conmigo lo que le daba la gana. Y gracias a ti, lo logré —ahora su expresión era sincera—. La verdad, nunca supe dónde metieron los cadáveres de m