CAPÍTULO — Cuando el alma cae (Parte I)
El pasillo del juzgado, que minutos antes había sido escenario de risas tímidas, alivio contenido y ese destello de esperanza que suele llegar después de la justicia, se transformó de golpe en un corredor saturado de ansiedad. Apenas el cuerpo de Victoria se desplomó entre los brazos de Samuel, la tensión se quebró como un vidrio fino, y en lugar del eco de los pasos del tribunal comenzaron a escucharse voces apuradas, instrucciones cortas y la respiració