CAPÍTULO — Donde la vida vuelve a empezar
Manuel Castro abrió los ojos y lo primero que vio fue a su hijo.
No vio a una figura borrosa.
Ni a un recuerdo antes del choque.
A Samuel. De pie, entero, ahí.
Eso solo bastó para que algo dentro suyo volviera a encenderse.
Samuel se acercó sin apuro, como si supiera que cualquier movimiento brusco podía romper el momento. Se quedó a un costado de la cama, apoyó la mano sobre la baranda y habló con la voz baja, firme, esa que usaba cuando necesitab